Coves del Canelobre, ¡un viaje al centro de la tierra!


Las Coves del Canelobre, o Cuevas del Candelabro están ubicadas en Busot, a 700 metros de altitud, dentro de la Sierra del Cabeço D´Or, lugar coronado por hermosas pinadas y senderos de paisajes impresionantes.

La razón por la cual ésta es una de mis montañas favoritas, son estos salientes de roca, que forman unas crestas en la montaña como las crines de un caballo, o como el lomo de un lagarto prehistórico atrapado en el interior de la tierra.
Fueron descubiertas y utilizadas por los árabes en el año 740 dC y es durante la Guerra Civil Española, cuando éstas sufren las mayores transformaciones. En primer lugar, se excavó una entrada más grande, unos cuantos metros más abajo de la entrada natural, para poder acceder al interior de una manera más cómoda y como requisito indispensable para el uso que le darían los Republicanos: La Cove del Canelobre se convirtió en fábrica de aviones, refugio para las tropas, y polvorín. En ellas, el ejército levantó tres plataformas para la construcción de motores de avión.
Lamentablemente, para poder desarrollar estas labores, se dinamitó parte de la cueva, lo que ocasionó la pérdida de miles de estalactitas y estalagmitas.

Sin embargo, y a pesar de ello, la majestuosidad de la cúpula, la inmensidad del espacio interior de más de 100 metros de altura, y ahora, el juego de luces, sombras y música, te dejan sin habla. A solo unos 30 pasos de la puerta de la entrada se abre, sin notificación ni previo aviso, uno de los espacios más impresionantes que he visto.

Su nombre se debe a la gran estalagmita que destaca en su interior, y que asemeja un gran candelabro. En su totalidad, la cueva ofrece un paisaje surrealista de figuras que parecen derretirse ante tus ojos en contraposición a otras que ostentan el esplendor de piedras preciosas emergiendo de la roca viva.

Es la transportación del sentido de la vista y el oído a una dimensión pocas veces experimentadas. Es la magia de la naturaleza tallada en roca y agua. Más de siete millones de años para crear las formas más caprichosas dentro de la bóveda más grande de España. De hecho, en su interior se han realizado conciertos de música clásica y jazz, con un aforo de hasta 200 personas.
Luego de bajar hasta el fondo de la cueva mediante un sistema de escaleras, volvimos sobre nuestro pasos para asomarnos a la entrada natural de la cueva: un estrecho orificio en la roca que no da ninguna pista de la maravilla que te aguarda en su interior. Además de esta bóveda abierta al público, existen otras 2, reservadas sólo para espeleólogos debido a la dificultad que supone su recorrido.

Al terminar nuestro paseo, almorzamos unos bocadillos en la zona de picnic, disfrutamos de las vistas sobre Alicante y emprendimos el viaje al Preventorio de Busot....

Y tú, ¿has estado en las Cuevas del Candelabro? Deja tu comentario y cuéntame qué te han parecido :)

Comentarios

  1. Mola Ruth!!! Me encanta lo que cuentas y como lo cuentas!!! Un besito!!! Carla C.M.

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  2. Gracias Carlotina! Espero que te suscribas y que te devores todo lo que tengo que decir!!!! por fin conseguí la manera de contarles mi manera particular de ver las cosas, con sus respectivas perlas de conocimiento jajaajjaja!

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  3. Me encantan tus fotos y la manera como escribes. Gracias por darnos la oportuidad de hacer turismo de esta manera y compartir tus viajes. Clau Molina

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  4. De nada Clau! ojalá y podamos seguir viajando juntas :)

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  5. Felicitaciones mi Rusita sigue adelante, me gusto mucho. TQM.


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  6. Muy buena información Ruth, me encanta

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  7. De nada Domingo, me alegra saber que te ha gustado :D

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